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Soy de esos hombres de los que quedan pocos soy un imbécil esperando el amor de alguien que jamás me lo tendrá soy un solitario cautivador de desgracias, soy cómplice de atrocidades varias, soy el creador de mis desgracias el que vino a ser triunfador en este mundo pero ya va tarde voy a comenzar desde cero, esperare algo sin buscarlo necesito desahogar mis penas, voy a cicatrizar mis heridas en alcohol y tabaco necesito algo mas, pero no sé que es. Quiero gritar al mundo lo que me pasa pero me detengo por cosas vánales las cuales me comprometen ja que estúpido e ironico es mi ser. Soy cómo tú, como tus padres, como el vecino, igual que el microbusero, la enfermera, el policía, los maestros, el licenciado o aquel arquitecto, la mesera y cualquier estudiante, siempre he sido un número. No importa el nombre, lo que cuenta es la matrícula, el numero de celular, el numero de tu casa, la cantidad que debes, los intereses que pagas, el número de cuenta, el número en la lista, el tanto por ciento de una encuesta o un turno en el banco. Mi saldo bancario es frecuentado por los ceros, así que mejor les hago un inventario por sí planean un embargo: Soy dueño de muchos defectos, de mil suspiros frente a la ventana, tengo la letra incompleta de un bolero, ya soñé con mi funeral y por fin terminé mi epitafio. Desde niño sólo ahorro retazos de memoria para no olvidar lo feliz que era ja. Voy de tipo duro por el mundo y mi vida parece un bar abierto de madrugada pero normalmente bebo para olvidar que soy un buen hombre y me maldigo por ser tan sentimental. A veces me da por recitar poesía en silencio mientras observo un vaso medio vacío, en realidad sólo soy un solitario un idiota sin remedio que bebe hasta que termina mareado pero dispuesto a volver pronto para comenzar de nuevo. Eso de vivir de prisa, morir joven y dejar un bonito cadáver es una estupidez que suena romántica, pero que ya no aplica conmigo. Soy un tipo decrépito encerrado en un cuerpo que se resiste a envejecer. Soy la suma de mis miedos, la ecuación que cuadra con mis defectos. Soy un imbécil y me declaro jubilado en el departamento de corazones desahuciados. Soy inmaduro y bastante complicado. Me escudo en mil disfraces para que mi fragilidad no me traicione. Mis emociones se confabulan para recordarme que soy un tipo ordinario. Estoy en proceso de sanación, intentando volver a sonreír, hurgando en mi pasado para recuperar al chico que alguna vez soñó con tenerlo todo. Hoy soy un náufrago que lanza mensajes al mar, con la remota esperanza de que alguien me salve de mis insomnios, de mis noches de llanto, de tantos pensamientos malsanos que cruzan por mi cabeza. No lo voy a negar, he pensado en el suicidio, pero hay demasiadas cosas que me detienen: el amor de mis padres, el dolor que causaré a mis hermanos y el sentimiento de culpa que me perseguiría por siempre. Siempre he sido egoísta, pero no al grado de desgraciarle la vida a toda la gente que amo. Sí, me estoy extinguiendo, he perdido seguridad, se me dinamitó el carácter, pero un buen día despertaré y pondré en marcha los motores que siempre me han ayudado a perseguir mis sueños. La fachada es engañosa, porque en mi interior habita un perfecto imbécil, un tipo que no sabe estar bien consigo mismo, padezco el Síndrome de Asperger, que consiste en ceguera emocional. Me urge un abrazo, y no hay nadie cerca que abrigue mi soledad. Que mas da si me quieres, q mas da si te amo, solo soy un idiota mas buscando lo que aun no eh encontrado, no me retracto de nada soy asi, que mas da, me has echado de tu vida. Yo te echaré de menos cuando más te necesite. Y en el estéreo la voz de Calamaro dará testimonio de lo mucho que te pienso: “Soy tuyo, con mi mayor convicción, soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo, y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuyo”. “Si te dicen que me olvides, seguro me extrañarás una que otra madrugada”. Pareciera que le eh tomado el gusto a que me digan, me tomen y me traten como a su pendejo pero no me reclamo nada sigo aqui, siempre firme y con la frente en lo mas alto que se pueda. “Más vale salir huyendo y buscar refugio, antes que permanecer junto a un tipo que está acostumbrado a estar en guerra consigo mismo” es la escusa que me doy. Y en mi cabeza me atosiga siempre la misma pregunta: ¿Qué me falta por hacer? Las respuestas abundan: amar de verdad, valorar a la gente que me quiere, hacer las paces con mis defectos, arreglar todo lo que hice mal, dejar de postergar lo que no puedo culminar. Soy mucho más de lo que he contado, mucho menos de lo que pretendo. Soy demasiado extraño, soy todo lo contrario, soy un ave de paso, soy un león rasurado, soy un pendejo, soy un libro sin final, soy un niño sin recreo, soy un ataúd clausurado, soy una flor de papel bajo la lluvia, soy mi propia banda sonora en disco pirata, soy metáfora sin musas, soy una ambulancia en silencio, soy un vampiro desmañanado, soy lo que puedo, soy lo que duele, soy lo que más odio, soy lo que detestas, soy lo que sueñas, soy lo que apenas pudo ser, soy mi génesis y mi punto final, soy como un indocumentado en un país sin esperanza, soy una explosión de rabia, soy como tú, soy tan poco yo, soy tan demasiado común, soy una simple lágrima, soy un ojo abierto que mira hacia la nada, me quedan pocas risas, nulas esperanzas, sólo quiero ser menos vulnerable, sólo quiero llorar en silencio, sólo espero que ya sea mañana, la locura se pasea desnuda y se acuesta en mi cama, hace frío y tengo más miedos que me visitarán de madrugada, me sobran motivos para odiar, me declaro incompetente para entender todo esto que pasa, me declaro un imbécil por no encontrar sentido a mis días, ni calma en mis noches, me reconozco idiota porque me abruman mis defectos y me cuesta trabajo lidiar con mis inseguridades, soy rehén de mis propias fronteras y casi nunca llegó a ningún lado, soy lo peor de mi padre y lo mejor de mi madre, así que también soy muy poco de lo que pretendo ser, soy un perfecto imbécil y me escudo en los silencios para no gritar mientras me quemo, me declaro incapaz de armar una revolución que derroque a mis otros yo, a esos que me dictan locuras, al chico rudo que me gobierna, al hombre sensible que me soborna, al cursi que me cobra la renta, soy tan parecido a mí que a veces me doy miedo, soy el espejo que me recuerda de mis bipolaridades, de extremos que nunca se tocan, de días nublados y tardes lluviosas, me declaro inepto ante las cosas más simples, como el amor y las fiestas de cumpleaños y los abrazos cotidianos y un simple “te quiero”, soy el saboteador de mis propias promesas, de todo lo que postergo, de lo que a veces sueño, de lo que me queda a la mano, de lo que nunca podré alcanzar por más que me lo proponga, me declaro un idiota por llorar a oscuras, por renegar de mi futuro, por escribir mi epitafio, soy el perfecto inútil que maldice los noticieros, que colecciona poesía y archiva recuerdos, me reconozco carcelero de mis anhelos, el torturador de mis deseos, el tirano de mi lado malvado, el Maquiavelo de mi lado bueno, el terrorista de mis pocos momentos sanos, soy este pobre estúpido que ha jubilado sus sueños antes de tiempo, el torpe que no aprende a lidiar con el amor, el usurero que esconde su corazón dentro del refrigerador, el miserable que ya no sonríe frente a su reflejo, me he graduado como iluso, me he doctorado en decepciones, y aún no encuentro mi vocación en un mundo regido por el dinero. _________________________________________________
Soy alto ja y delgado ja, uso el cabello un poco largo. No me parezco al cantante de Café Tacvba, ni al guitarrista de Panteón Rococó y mucho menos a un integrante de Zoé. Soy ordinario. No tengo tatuajes, ni un piercing en la barbilla, ni tampoco llevo un arete en la oreja derecha, ni uso cabello largo, pero tampoco me gusta corto. Mi sentido del humor es horrible, mis chistes apestan, y mi boca escupe sarcasmo. No soy rockero, no soy emo, ni pertenezco a ningún club o asociación, porque reniego de los clanes y prefiero seguir mis propias reglas. Detesto las etiquetas, aborrezco los prejuicios. Los lunes y los martes no logro concentrarme. Sólo quisiera que las semanas comenzaran en miércoles. Y que nunca me faltaran cigarrillos, ni canciones de Sabina, Babasónicos o calamaro, ni las caricias tibias, ni una mirada cómplice, ni tantas cosas que a veces se echan de menos. Tomo cerveza y cuando se puede, tequila o brandy. Me enborracho como si la muerte me hiciera los mandados. Fumo camel, odio las mentiras y me encantan las mujeres guapas.
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aloha pss espero te guste este pequeño detalle luego9 te veo tkm bye kisitos!!!